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Juan Cifre, COO de BioSmartData.
«Connect’Up nos ayudó a comunicar con más claridad»
BioSmartData fue el proyecto ganador de la categoría Sprint de la pasada edición de Connect’Up. La compañía tecnológica desarrolla soluciones basadas en Real World Evidence para transformar datos reales de pacientes en conocimiento clínico útil para médicos, hospitales e instituciones sanitarias. Juan Cifre, COO de le entidad, explica cómo el programa les ayudó a ordenar su estrategia, y a reforzar su propuesta de valor.
—¿En qué momento estaba BioSmartData cuando os presentasteis a Connect’Up?
—BioSmartData ya había superado la fase de idea, teníamos una tecnología desarrollada, proyectos clínicos en marcha y una propuesta de valor clara, pero estábamos en un momento clave: necesitábamos ordenar mejor el mensaje, explicar de forma sencilla una solución muy técnica y reforzar nuestra capacidad de conectar con el mercado, con instituciones y con potenciales aliados.
En nuestro caso, el reto no era solo construir una plataforma tecnológica, sino demostrar que los datos reales que se generan en la práctica clínica pueden convertirse en evidencia útil para mejorar decisiones médicas, especialmente en ámbitos complejos como el dolor crónico y las patologías musculoesqueléticas.
—¿Qué les aportó el programa?
—Connect’Up nos aportó foco, contraste y visibilidad. Sobre todo, nos ayudó a explicar BioSmartData de una forma más clara y cercana para el público general. Hasta entonces estábamos más acostumbrados a presentar el proyecto ante perfiles técnicos, clínicos o tecnológicos. El programa nos permitió traducir una solución compleja a un mensaje sencillo: que la información generada en la atención diaria a los pacientes no debería perderse, sino convertirse en conocimiento útil para aprender más, mejorar el seguimiento y ayudar a tomar mejores decisiones clínicas.
—¿Qué parte del acompañamiento fue más útil?
—Una de las partes más útiles fue el trabajo de síntesis y el acompañamiento de los mentores, tanto por su nivel profesional como por su calidad humana. Nos ayudaron a ordenar la narrativa, identificar el mensaje esencial y explicar mejor qué problema resolvemos, para quién lo hacemos y qué impacto puede tener. En un proyecto como BioSmartData, donde confluyen salud, datos, evidencia en vida real e inteligencia artificial, es fácil caer en un discurso demasiado técnico. Connect’Up nos ayudó a comunicar con más claridad y cercanía, algo fundamental porque una buena tecnología no es suficiente si las personas no entienden rápidamente qué valor aporta.
—¿Qué reto supuso trasladar una solución tan técnica a un discurso claro y comprensible?
—Fue probablemente uno de los mayores retos. BioSmartData trabaja con conceptos como Real World Evidence, datos clínicos estructurados, seguimiento de pacientes, analítica avanzada e inteligencia artificial. Son temas complejos, pero el mensaje de fondo es sencillo: cada paciente tratado debería ayudarnos a aprender qué funciona mejor, cuándo y para qué perfil de paciente.
El reto fue traducir la complejidad técnica en una idea comprensible y relevante. No se trata de hablar de tecnología por la tecnología, sino de explicar cómo la tecnología puede ayudar a generar evidencia, mejorar la trazabilidad de los tratamientos y apoyar decisiones clínicas más informadas de una forma últil.
—¿Qué valor tuvo contrastar la idea con profesionales externos?
—Tuvo mucho valor porque te obliga a mirar el proyecto desde fuera. En una startup es fácil estar muy cerca del producto y asumir que todo el mundo entiende el problema igual que tú. El contraste externo ayuda a detectar qué partes del discurso son claras, cuáles generan dudas y dónde hay que ser más preciso. Además, en salud es especialmente importante validar no solo la tecnología, sino también el encaje con el sistema: qué necesita un médico, qué preocupa a un hospital, qué espera una institución o qué mira un inversor. Ese contraste nos ayudó a afinar mucho mejor el posicionamiento.
—Más allá del premio económico, ¿qué supuso ganar la categoría Sprint?
—Ganar la categoría Sprint fue una validación externa muy importante y, en nuestro caso, tuvo además un valor especial. Hasta ese momento BioSmartData había recibido distintos reconocimientos a nivel nacional e internacional, pero nunca habíamos ganado un premio en Balears, que es donde nace el proyecto y desde donde hemos empezado a construirlo. Por eso, más allá del premio económico, para nosotros supuso un reconocimiento muy significativo. Nos ayudó a reforzar la credibilidad del proyecto en un momento clave de crecimiento y a dar más visibilidad a una propuesta nacida en Balears, pero con vocación nacional e internacional. También fue importante por la confianza que genera formar parte de una comunidad como Connect’Up y recibir el reconocimiento de profesionales que entienden el esfuerzo que supone construir una startup tecnológica en salud desde las islas.
—¿Qué mensaje lanzaría a las startups de Balears que están pensando en inscribirse este año?
—Les diría que se presenten sin lugar a dudas. No solo por la parte económica, sino por el proceso. En nuestro caso, hemos participado en diferentes programas de aceleración, tanto a nivel nacional como internacional, y Connect’Up nos pareció especialmente valioso por la calidad del acompañamiento, el nivel de los mentores y la cercanía con la que se trabaja cada proyecto. Connect’Up te obliga a parar, ordenar tu propuesta, explicarla mejor y contrastarla con personas que aportan una mirada externa muy útil. Ese ejercicio es especialmente importante para cualquier startup, porque muchas veces estamos tan centrados en desarrollar el producto que no dedicamos suficiente tiempo a explicar con claridad qué problema resolvemos y por qué es relevante. También les diría que no esperen a tenerlo todo perfecto porque llegarán tarde, una startup siempre está evolucionando. Lo importante es detectar un problema real, diseñar una propuesta honesta y la capacidad de escuchar, mejorar y avanzar. En nuestro caso, Connect’Up nos ayudó a comunicar mejor lo que queríamos construir: una tecnología sanitaria capaz de convertir la experiencia real de los pacientes en conocimiento útil para mejorar la medicina.